21 de Enero de 2010.
Imagen: Interior del ambulatorio
El ambulatorio de Hondarribia estrenó este lunes su nueva ubicación en unos módulos prefabricados en Biteri Kalea. Este lugar provisional, junto al frontón Jostaldi, es un traslado forzoso para un periodo de entre 18 y 20 meses debido a las obras de remodelación y ampliación de Itxas Etxea.
Durante esta primera semana de funcionamiento, se han ultimado todos los detalles de la estructura: se ha colocado una valla en el perímetro, se han tapado los cables y se ha puesto en marcha el sistema informático. En estos días, los operarios se han mezclado con los usuarios y profesionales que se han mostrado satisfechos con el nuevo ambulatorio.
Los primeros sorprendidos son los propios trabajadores de Osakidetza, que se encuentran con una superficie de 700 metros cuadrados, lo que supone casi el doble con respecto a los 450 metros cuadrados disponibles en Itsas Etxea. Para Enrique Contreras, director de la unidad «es un edificio que sorprende por dentro y con muchas ventajas, porque se van a ofrecer los mismos servicios con más espacio para todos». Este profesional se ha encargado del traslado que «era necesario porque las obras en Itxas Etxea afectaban a la estructura y hacían imposible seguir trabajando allí». La opinión de los trabajadores.
La enfermeras Marian Tumas y María Ángeles Sánchez también están muy contentas con las nuevas instalaciones en las que «los pacientes tienen mucho más espacio para esperar sentados y en las que es más fácil encontrar el lugar para pasar consulta». Sin embargo, la segunda encuentra alguna pequeña pega como que «el otro edificio es más céntrico» o porque les va a costar habituarse a trabajar en la nueva ubicación por razones de costumbre. De todas formas, coincide con todos en que «era una obra muy necesaria y de la que todos, tanto ciudadanos como trabajadores, van a salir beneficiados».
Los viandantes y usuarios se acercan sin saber qué se van a encontrar en el interior. María Antonia Senar llega con un amiga a pedir hora para una consulta y la primera ventaja que ven es que «para los que vengan en coche, lo tendrán más fácil para aparcar». En cuanto a los módulos, comentan que «por fuera, parecen un barco, pero que una vez dentro, es como estar en cualquier otro edificio».
René Clausell es otro de los primeros usuarios en estrenar el ambulatorio. Este ciudadano francés, que lleva once años en Hondarribia, ha aparcado a la primera y cree «no hay comparación con el edificio anterior porque el espacio actual es mucho más luminoso». Además, añade que «la entrada es más cómoda y que, como todo está al mismo nivel, no hay que andar escaleras arriba y abajo».
Buena previsión
Osakidetza no ha querido dejar nada a la improvisación y llama la atención que las ventanas tienen cortinas y persianas o que dos bonitas plantas presiden el recibidor. Los 24 módulos en los que se pasarán 17 consultas cumplen las normativas de accesibilidad y seguridad y están provistos de todo lo necesario: ventilación, calefacción y sistema de videovigilancia. Al fin y al cabo, este es el lugar en el que los hondarribitarras cuidarán su salud hasta el final del verano o el otoño de 2011.