Un sistema off-site que optimiza los procesos de la construcción

NSM construye el edificio en fábrica, con módulos tridimensionales, al margen de las inclemencias climáticas, para luego trasladarlos a la ubicación final y realizar el ensamblaje en obra.

Conoce nuestro proceso constructivo

Ventajas

Rapidez

Reducimos los plazos en mas del 60%

Precisión en el precio

Presupuestos sin desviaciones

INNOVACION CON EXPERIENCIA

Mas de 30 años construyendo edificios modulares que marcan la diferencia

Menor impacto en obra

Al fabricar fuera del emplazamiento reducimos molestias y residuos

Eficiencia y sostenibilidad

Controlamos cada fase del proceso, desde el diseño hasta la entrega

Calidad garantizada

Trabajamos en un entorno controlado, sin imprevistos con mayor control de procesos y de calidad

Preguntas frecuentes

En la construcción modular industrializada

¿Qué es un sistema de construcción modular?

Un sistema de construcción modular es un método en el que un edificio se fabrica por módulos completos en una planta industrial y posteriormente se ensamblan en obra.
Cada módulo integra estructura, instalaciones y cerramientos, lo que permite construir edificios modulares con altos estándares de calidad, precisión y eficiencia.

Modularizar un edificio consiste en dividir el proyecto en módulos estandarizados que pueden fabricarse de forma industrial.
Esto garantiza que cada unidad constructiva encaje correctamente en el montaje final, reduce tiempos de ejecución y optimiza recursos durante todo el proceso de edificación modular.

La arquitectura modular ofrece beneficios que la convierten en una de las soluciones más eficientes del sector:

  • Construcción hasta un 70% más rápida.

  • Mayor control de calidad en fábrica.

  • Menos residuos e impacto en obra.

  • Diseño flexible y escalable.

  • Costes predecibles desde el inicio.

  • Mejor eficiencia energética gracias a sistemas industrializados.
    Estas ventajas sitúan a la construcción modular como una alternativa sostenible y competitiva.

Los materiales modulares son elementos diseñados para integrarse en sistemas de construcción modular: estructuras metálicas o de madera, paneles aislantes, cerramientos prefabricados, módulos técnicos, etc.
Están optimizados para garantizar rapidez de montaje, durabilidad y un elevado comportamiento térmico y acústico en cualquier tipo de edificio modular.

El concepto de construcción modular se basa en fabricar gran parte del edificio en un entorno industrial controlado, para luego montarlo en obra en cuestión de días.
Este enfoque combina eficiencia, sostenibilidad, precisión y personalización, dando lugar a edificios modulares de alto rendimiento.

La modulación es la base de la construcción modular.
Consiste en definir un sistema dimensional repetitivo que permite fabricar módulos compatibles entre sí, reducir desperdicios y agilizar la ejecución de una obra.
Gracias a la modulación se consigue un proceso más rápido, económico y preciso.

Aunque ambos métodos utilizan procesos industrializados, un edificio modular ofrece una mayor precisión constructiva, mejores acabados y un control del proceso más exhaustivo.
La construcción modular fabrica módulos completos —con estructura, instalaciones y envolvente—, lo que reduce riesgos y acorta notablemente los tiempos de ejecución.

Los edificios modulares tienen una vida útil comparable, e incluso superior, a la de los edificios construidos mediante métodos tradicionales.
Dependiendo de los materiales y del mantenimiento, pueden superar ampliamente los 50 años, gracias a la calidad industrial del proceso y a la optimización de los sistemas constructivos.

La prefabricación fabrica piezas o elementos sueltos, mientras que la construcción modular fabrica módulos completos listos para instalar.
Esto permite reducir tiempos de obra, mejorar la calidad y agilizar el proceso de montaje.
En resumen: toda construcción modular es prefabricada, pero no toda prefabricación es modular.

El plazo de construcción de un edificio modular de 1.000 m² suele oscilar entre 10 y 14 semanas de fabricación en planta, dependiendo del nivel de complejidad, del número de módulos y de los requisitos técnicos del proyecto.
Una vez finalizada la producción industrial, el montaje en obra se realiza de forma muy rápida, normalmente entre 5 y 10 días, ya que los módulos llegan completamente terminados y solo requieren su ensamblaje y conexión.

Gracias a este proceso industrializado, un edificio modular de este tamaño puede estar operativo en menos de cuatro meses, reduciendo hasta un 60 % los plazos frente a la construcción tradicional.